Mostrar mensagens com a etiqueta Carlos Aganzo. Mostrar todas as mensagens
Mostrar mensagens com a etiqueta Carlos Aganzo. Mostrar todas as mensagens

quarta-feira, 2 de maio de 2018



Arden las amapolas que cortamos,
húmedas y lozanas todavía,
en la tarde de abril.

Arden las mariposas de la noche,
que sacuden sus alas
tratando febrilmente de librarse
del polvo de los días.

Arden los desayunos de París,
el fragor de las voces encendidas,
Víctor Hugo y el barco del Califa
tejiendo olas de plata por el Sena.

Arden noches de amor, los ventanales
abiertos de septiembre;
arden los ecos del Mediterráneo,
tan lejos de la arena.
Tantos días robados.
Las mañanas sin luna
arden como los hijos de la noche.
Los poemas azules. Arde el tiempo,
el tiempo, el tiempo, el tiempo, el tiempo, el tiempo,
el sutil tintineo de las copas
y el ruido de las sábanas.

Arde la construcción de la belleza,
milímetro a milímetro;
la emoción que estudiamos
con ansia de arquitectos.
Arde el jazz, tanto jazz en los vibrantes
volcanes de la piel.

Arde la furia extraña de las horas
que todo lo destruyen:
las ansias de revolución, los celos,
las cabezas cortadas en la tarde
donde al fin recobramos la inocencia.
Arde la vanidad, palabra por palabra,
en una inmensa hoguera que se alza
más allá de la altura de los hombres...

Y a pesar de las llamas, en el aire
ni rastro de ceniza:
tan sólo esta verdad que no se extingue.
Que no se extingue, no, que no se extingue.


   Aganzo, Carlos. Las voces encendidas. Madrid: Visor Libros, 2010, pp 47-48.
.
.
.

terça-feira, 1 de maio de 2018

.
.
.

Sabía que esos ojos albergaban
alfileres de fuego,
como una acupuntura milenaria
donde nace el rocío,
en los últimos racimos de las horas.
Maldita la belleza
que se viste de luz y nos confunde.
.
Sabía que esos ojos encendían
mil cristales de sal
en la frontera misma de los labios,
devorando la carne y la inocencia
del corazón bilingue de la noche.
Maldita la belleza
que nos aturde con su terciopelo.
.
Sabía que esos ojos conjuraban
exorcismos de lluvia,
aderezando las ansias de verano
con el compás abrupto de una nota
de saxo curvilíneo
en un cuerpo sin norte.
Maldita la belleza
que nos embarga el alma y la extravía.
.
Sabía que esos ojos restallaban
un castigo de látigos sin sangre.
La afrenta poderosa de los dedos,
del que dejó su rostro en el camino
y se puso la máscara
lasciva de la fiesta.
.
Maldito todo pulso
que no se deje clavar en la locura
como una mariposa
cuyo único destino
fuera morir libando el néctar de la noche.
.
Bendita la belleza que regresa
hasta el primer albor de la inocencia.
.
.
Aganzo, Carlos. Las voces encendidas. Madrid: Visor Libros, 2010, pp 33-34.
.




Sessão no Salón de Actos del BBVA em Valladolid,
 28 de outubro de 2017.

terça-feira, 21 de novembro de 2017



                    De Ávila a Salamanca


Para longe vão as nuvens.
Escapam ao íman dos campanários
das duas catedrais.

De Madrigal em flor a Salamanca,
de frei Luís a frei Luís,
pela Moraña verde,
desmonta-se também o horizonte.
Fulgor no meio das searas
acamadas após a tormenta.

Para longe vão as nuvens,
vão na busca do levante
e o Tormes corre forte e contido,
e o mundo está bem feito...
Eu entro na cidade como quem entra
numa melodia
de uma manhã de sábado,
toda por estrear, toda para mim,
toda eco e silêncio que se altera
ao compasso dos meus passos.

E apesar de só, eu sei que vou contigo,
que contigo faço meus os passeios,
já que o sol que me beija
é o mesmo que agora estás bebendo,
com a janela aberta,
olhando para outra cidade, com outra estranha
alegria de estares e não estares sozinha.

A praça sussurra pelas arcadas,
os cafés chamam-me
e eu compro o jornal,
e tomo esta manhã com açúcar,
vibrando enquanto passa e se despede
a penúltima nuvem,
pressurosa a caminho do levante.


  Aganzo, Carlos. Salamanca raíz de piedra y letras, Antologia Bilingue de Poesía Iberoamericana. Salamanca/ Fafe: Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes/ Editora Labirinto, 2017, pp 51-53 (Coordinador y traducción: Victor Oliveira Mateus).
.
.
.